La ICI no es solo un proyecto, sino una prueba de concepto de un nuevo modelo de conservación que sitúa a
los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales en el centro. Ahora, en su fase intermedia, la ICI está pasando
de las palabras a los hechos: de los compromisos a la acción, de la inclusión al liderazgo y de los modelos
impulsados por los donantes a una financiación directa, responsable y dirigida por los Pueblos Indígenas.
Basada en los principios de derechos, reciprocidad y respeto, la ICI está obteniendo resultados que
confirman el valor de la conservación liderada por quienes han administrado sus tierras, aguas y recursos
naturales durante generaciones. Con aproximadamente 15 millones de dólares en financiación directa
—a menudo por primera vez— destinada a organizaciones indígenas que trabajan a nivel territorial, las
comunidades no son meras receptoras, sino artífices de sus propias visiones y prioridades en materia de
conservación, guiadas por el respeto de sus derechos fundamentales.
Una característica definitoria del enfoque de la ICI es su compromiso con el aprendizaje práctico, es decir,
la adaptación de los sistemas y las estructuras de apoyo en respuesta a las realidades cambiantes de los
socios indígenas. Este modelo adaptativo refleja la idea de que la transformación debe crearse de forma
conjunta y estar arraigada en la práctica.
Se destacas los principales logros e hitos alcanzados entre julio de 2024 y junio de 2025, y
ofrece una perspectiva clara de la evolución de la ICI. Desde acuerdos históricos de cogobernanza
y Planes de Acción de Género (PAG) hasta intercambios de aprendizaje (LE) regionales y
contribuciones a las estrategias y planes de acción nacionales en materia de biodiversidad
(EPANB)i, el trabajo de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales está transformando la forma en que se lleva a cabo la conservación. La ICI está demostrando que, cuando los recursos, la autoridad y el conocimiento
están en manos indígenas, se producen resultados.