Participación mapuche en el Congreso Mundial de la Naturaleza en Emiratos Árabes Unidos
Del 8 al 13 de octubre se realizó en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), uno de los encuentros ambientales más relevantes a nivel global. En esta edición participaron más de 10.000 personas, entre líderes ambientales, representantes de pueblos indígenas, científicas y científicos, jóvenes y delegaciones gubernamentales.

Por primera vez, el Congreso contó con un pabellón dedicado exclusivamente a visibilizar los aportes de los pueblos indígenas a la conservación de la biodiversidad. En ese espacio se desarrollaron exposiciones, conversatorios y actividades culturales, con la participación activa de tres representantes mapuche de Füta Mawiza. Desde Gulumapu asistió Atanasio Huenun Hueitra, de Ancamoe (Panguipulli); mientras que desde Puelmapu participaron Jorge Nawel, de la coordinación Füta Mawiza en ese territorio, y Luna Larrat, también de Puelmapu y becaria joven de la Iniciativa de Conservación Incluyente (ICI).

Tras el regreso al territorio, el lunes 17 de noviembre, Atanasio —conocido como Gabriel— realizó junto a Jorge Weke un conversatorio con estudiantes de tercero medio del Liceo Altamira en la localidad de Panguipulli. El encuentro tuvo como objetivo compartir los aprendizajes del congreso internacional y reflexionar sobre cómo estos se vinculan con el trabajo permanente de Füta Mawiza y del Koyagtun de Koz Koz.

Pensar global, actuar local
Estos espacios internacionales se enmarcan en la implementación del Marco Global de Biodiversidad de Kunming–Montreal que fue adoptado en la COP15 de Biodiversidad realizada en 2022 en Canadá. Este marco establece una misión global al año 2030: detener y revertir la pérdida de la biodiversidad, frente a la evidencia científica que demuestra que, pese a las iniciativas en curso, la biodiversidad continúa deteriorándose a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Sus compromisos se expresan en 23 metas globales, entre las que destacan aquellas con mayor pertinencia para los pueblos indígenas y las comunidades locales, están en particular, la Meta 3 (30×30) que establece que las áreas protegidas y otras medidas efectivas de conservación deben implementarse reconociendo y respetando los derechos de los pueblos indígenas, incluidos sus territorios y sistemas de gobernanza. La Meta 21, por su parte, garantiza su participación plena, equitativa, inclusiva y efectiva en la toma de decisiones relacionadas con la biodiversidad, así como el acceso a la información y a la justicia ambiental. La Meta 22 apunta a asegurar el respeto, reconocimiento y protección de los conocimientos tradicionales, incluidos los sistemas de uso consuetudinario de la biodiversidad, incorporándolos en la planificación, políticas e instrumentos de conservación. Finalmente, la Meta 23 promueve la igualdad de género y el fortalecimiento del liderazgo de mujeres y jóvenes indígenas en la gobernanza y acción por la biodiversidad.

Un eje transversal del Marco Global es el reconocimiento explícito de los derechos, conocimientos y sistemas de gobernanza de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Esto incluye garantizar su participación plena y efectiva en la toma de decisiones, respetar el consentimiento libre, previo e informado, y fortalecer los territorios indígenas y las iniciativas de conservación comunitaria. El marco reconoce, además, que los pueblos originarios son actores clave y guardianes históricos de la biodiversidad del planeta.
Diversos estudios internacionales muestran que los territorios indígenas albergan una proporción significativa de la biodiversidad mundial y, en muchos casos, presentan menores tasas de degradación ambiental que otras áreas, precisamente debido a las formas de manejo y relación con la naturaleza desarrolladas por los pueblos a lo largo de generaciones.
Participación indígena y liderazgo joven
En esta ocasión del Congreso, el pabellón indígena fue coordinado por Krizzley Ordoñez (Guatemala), quien junto a un equipo de distintas nacionalidades logró concretar este espacio tras seis años de trabajo y gestión. Durante toda la semana se realizaron actividades desde la mañana hasta la noche, con una amplia diversidad de experiencias provenientes de distintos territorios.

“Cada expositor tenía alrededor de cinco minutos para presentar su experiencia. Participaban tanto equipos técnicos como integrantes de comunidades. Fue muy enriquecedor ver la diversidad de miradas y el protagonismo de jóvenes indígenas”, señaló Gabriel Huenun.

Uno de los aspectos más destacados fue la fuerte presencia de liderazgos jóvenes, en particular de mujeres indígenas, que impulsan procesos de reparación frente a la vulneración de derechos, iniciativas productivas sustentables y acciones de recuperación y transmisión de conocimientos ancestrales. “Me impresionó la fuerza de los jóvenes. En sus palabras está la memoria de sus pueblos y el dolor de la historia, pero también una energía de esperanza y transformación”, compartió.

Entre las experiencias presentadas estuvieron las diez Iniciativas de Conservación Incluyente (ICI), entre ellas Füta Mawiza, impulsada por el pueblo mapuche. En el Congreso, Gabriel Huenun Hueitra también conoció la iniciativa PODONG, financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y apoyada por la UICN, que promueve las contribuciones indígenas a la conservación de la biodiversidad y a la acción climática desde sus propios sistemas de conocimiento. Estos espacios permiten generar vínculos, aprender de experiencias de otros territorios y fortalecer redes internacionales de pueblos indígenas.

¿Qué es la UICN y por qué es relevante?
La UICN fue creada en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, en un contexto en que los Estados comenzaron a reconocer la urgencia de proteger la naturaleza y las especies en peligro. Es la organización ambiental más antigua y una de las más grandes del mundo, y reúne a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, comunidades, pueblos indígenas y equipos científicos.
Entre sus principales funciones se encuentran:
- Elaborar y mantener la Lista Roja de Especies Amenazadas, la base de datos más importante a nivel mundial sobre el estado de conservación de la flora y la fauna.
- Proponer lineamientos, políticas y acciones para la protección de ecosistemas.
- Acompañar a comunidades locales e indígenas en la conservación de sus territorios.
- Asesorar a gobiernos en el diseño de leyes y políticas ambientales más justas y efectivas.
Entre los acuerdos globales y la realidad territorial
Aunque en las últimas décadas se han abierto espacios para que la voz de los pueblos indígenas esté presente en instancias internacionales, la exclusión histórica de la toma de decisiones sigue siendo una realidad. Con frecuencia, las políticas ambientales se definen sin la participación directa de quienes habitan y cuidan los territorios.

Por ello, desde los pueblos indígenas se insiste en que la conservación no puede limitarse a la declaración de áreas protegidas. La verdadera protección de la naturaleza requiere la participación activa, el respeto a los derechos colectivos y el reconocimiento de los conocimientos y prácticas que han permitido sostener la biodiversidad a lo largo del tiempo.

La participación indígena en espacios como el Congreso Mundial de la Naturaleza abre caminos hacia un diálogo más equitativo entre distintos saberes. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo traducir estos acuerdos y discursos en acciones concretas en los territorios, fortaleciendo la vida comunitaria y la relación profunda entre los pueblos y la naturaleza.
“El desafío es cómo traer de vuelta toda esta información y estos contactos para aplicarlos en nuestras comunidades, en acciones concretas que fortalezcan la vida en el territorio”, concluye Gabriel Huenun, agrónomo e integrante del Koyagtun de Koz Koz, en Panguipulli.





